Ser+parecer=tu marca

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Hace unos días un cliente me llamó algo preocupado porque su competencia había puesto en marcha un Facebook y una campaña de publicidad con muy buen diseño gráfico. De igual modo, me contaba que ‘vendía’ que le iba muy bien cuando él sabía perfectamente que no es así y claro, fue inevitable la evidencia mi respuesta: Tu competencia está trabajando su marca y ésta no es más que la suma del ser y el parecer. Efectivamente, él (mi cliente) vende, pero no invierte en comunicar cuáles son sus valores, sus pasos, su sistema, quizás ni se haya planteado cuáles son. Él sólo es. Sin embargo, la empresa de la que me hablaba acaba de estrenarse y ha invertido en hacer buen marketing aunque aún no tiene una cartera de clientes consolidada, juega a parecer.

¿Qué problema hay entonces? Pues que en ninguno de los dos casos se aprovecha todo el potencial de desarrollo de una marca y los beneficios económicos que puede reportar porque, seamos sinceros, para que algo sea atractivo tiene que ser bueno, pero también bonito y más en un escenario donde los millennials pisan fuerte y ya sabemos que aman las nuevas tecnologías y lo estéticamente atractivo. Son nuestros clientes, ofrezcámosles lo que ellos anhelan.

Pero ¿Cuánta cantidad de ser y cuánta de parecer pongo en mi receta? Esa es la cuestión. Lo más importante, por supuesto es ser pero todo dependerá del recorrido que quieras para tu marca. Me explico.

  • Parecer: hace unos años se pusieron de moda las heladerías de yogurt a los que añadíamos los topping que nos gustaran entre una gran variedad. A alguien se le ocurrió la idea y a otros muchos más ‘alguienes’ copiarla, creando un logo, una carta de topping y una identidad corporativa bonita, sin más, qué más daba, se trataba de una moda con un tiempo de vida que iba a cubrir una necesidad con fecha de caducidad.
  • Ser: cuando detrás de una marca, ya sea de empresa o personal, hay una historia que yo llamo de amor, porque se ha pasado bien y mal, ha habido sacrificio y sobre todo una pasión por un proyecto sumado a la profesionalidad, entonces hablamos de esencia, de ofrecer algo totalmente personalizado y ÚNICO y cuando ofreces algo único no hay nadie que te lo pueda copiar y puedes tener un largo recorrido….eso si el mundo no se entera de que existes más allá de un entorno limitado.
  • Ser+ parecer: Es lo ideal. La gerente de las marcas de alimentación Gourmet para las que trabajo se niega a vender sus productos envueltos en un papel cualquiera. Su packaging es parte de su marca y eso también diferencia al tipo de cliente que la desea. Un producto de calidad no se merece cualquier envoltorio. Eso sí, evita que haya una incoherencia entre ser y parecer. No vendas artesanía y compres tus productos en China-por ejemplo-, tu cliente potencial no perdona estas mentiras y con esta falta de honestidad, no sólo perderás su confianza sino la de otros muchos que leerán los comentarios negativos que dejarán en tu escaparate virtual: las redes sociales.

¿Y cómo cerramos todo esto? ¿Cuál es mi consejo? 80% ser y 20% parecer y parecer cuesta dinero pero recuerda, el tipo de cliente que se acercará a ti o a tu empresa dependerá de lo que proyectes en tu marca. Cuídala y mejora la calidad de los clientes y con ellos el beneficio y la posibilidad de seguir mejorando. Métete algo en la cabeza, cuidar tu marca no es un gasto, es una inversión.

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